En las empresas con fines de lucro y muchas sin fines de lucro ponen precio a sus artículos o productos y servicios. Los precios  pueden  definirse como la cantidad de dinero (también cabe la posibilidad de utilizar productos y servicios) que el comprador intercambia por  productos y o servicios recibidos por el vendedor, para el autor Lambin (1991, p. 377), se refiere a él como aquella relación que indica la  cantidad de dinero necesaria para adquirir una cantidad de un bien o servicio, el precio tiene muchos nombres: Hay precios a todo  nuestro alrededor. Pagamos renta, colegiatura por nuestra educación, honorarios a nuestro médico o dentista. Las líneas aéreas,  ferrocarriles, taxis y camiones nos cobran un pasaje; las empresas de servicios como la luz y el teléfono llaman a sus precios tarifas; y el  banco nos cobra intereses por el dinero que pedimos prestado, que a su vez es llamado interés. El precio de conducir un automóvil por  algunas autopistas se llama cuota, y las aseguradoras de nuestro automóvil nos cobra una prima. El "precio de un ejecutivo es sus   sueldo, el precio de un vendedor podría ser una comisión y el precio de un trabajador es un salario. Por último, en definitiva, el precio de  venta representa, desde el punto de vista del comprador, la cantidad de recursos expresada en dinero que es necesario sacrificar o  entregar para adquirir la propiedad o el derecho de uso y disfrute de un producto o servicio y desde el punto de vista del vendedor, la  cantidad de recursos obtenidos por la venta de un producto o servicio.